lunes, 4 de noviembre de 2019

Hemeroteca: Sin papeles y sin derechos.

Los inmigrantes ilegales integran el último eslabón de la precariedad laboral al trabajar en condiciones leoninas y con la única garantía de un acuerdo verbal. Tres de ellos relatan su experiencia Euskadi.

Conforme he ido leyendo esta noticia se ha ido observando como los propios propietarios de las empresas del país español se van aprovechando del miedo de los migrantes que llegan en este caso del continente africano.

Son sometidos a horas sin descanso y de trabajos considerablemente duros, donde lo único que consta es un apalabramiento entre jefe y trabajador.  La gran mayoría de los migrantes han tenido que dejar atrás a sus familiares (hijos, hermanos, padres, parejas, etc).
La población que accede a migrar a otro tipo de países de origen occidental deben de pagar una cifra excesivamente alta, de las cuales deberán ir pagando durante un prolongado periodo.

En la noticia que he leído se puede observar como la mayor parte de la población migrante debe de ocupar varios puestos de trabajo para poder subsistir en el país elegido y además enviarlo al país de origen para pagar lo que debe y poder ayudar a sus familiares. Normalmente su trabajo es ilegal porque al cruzar o bien lo realizan como turista donde el periodo máximo es de alrededor de 3 meses con una constancia de seguimiento por la ley de extranjería o ilegalmente cuyo peligro es superior.

La situación que a mi como lectora me ha surgido ha sido el gran miedo que sienten, como son tratados como objetos de producción e incluso como seres sexuales en el caso de muchas mujeres que son utilizadas para que el jefe o patrón que lidera dicho trabajo se mofe y abuse de los derechos de cada persona que necesite de un puesto de trabajo.

A modo de conclusión sobre esta noticia debe decirse que aunque los tiempos hayan ido prosperando continuamente los pensamientos retrógrados y raciales no han disminuyendo, se han arraigado y han utilizado miles de obscenidades para machacar a los países como en este caso pueden ser Venezuela, Marruecos, Afganistán, Siria, etc. A destacar debe decirse que en ocasiones relatan que además de las múltiples experiencias negativas también han sido ayudados por los españoles que les han ofrecido trabajo o alimentos.

La grave problematica que he observado es como cada vez que observamos un robo o en cualquier medio de comunicación ante cualquier noticia de asesinato se nombra el origen de la persona que lo ha realizado, desde mi punto de vista fomenta el odio hacia este grupo social evitando de cualquier manera dotarlos de nuestra ayuda. 

Enlace: https://www.elcorreo.com/vizcaya/prensa/20070624/economia_viz/papeles-derechos_20070624.html

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